Investigación liderada por la Corporación Servoz revela que la servidumbre doméstica, como modalidad de trata de personas en Colombia, permanece invisibilizada, subregistrada y normalizada, especialmente cuando afecta a mujeres trabajadoras del servicio doméstico. A pesar de ser una forma de explotación vinculada a dinámicas estructurales de desigualdad, solo 5 entidades del país reportaron casos entre 2016 y 2022, lo que evidencia la falta de reconocimiento institucional y la ausencia de políticas específicas. El estudio, de enfoque mixto, recogió testimonios de mujeres —en su mayoría venezolanas, indígenas y colombianas— que enfrentan violencia emocional, sexual y simbólica, muchas veces sin acceso a justicia ni acompañamiento. Un alarmante 75% reporta haber recibido poca o ninguna remuneración, mientras que el 87% nunca recibió atención o apoyo. Además, la mayoría desconoce qué es la servidumbre doméstica, lo que limita su capacidad de denuncia. El aislamiento propio del trabajo en hogares privados favorece el silencio y la impunidad. Las organizaciones consultadas afirman que las violencias son frecuentes, incluso por parte de funcionarios públicos, y que se agravaron con la pandemia del COVID-19. La investigación concluye que ni las víctimas ni las instituciones tienen herramientas para identificar ni abordar esta forma de trata, por lo que se requiere con urgencia visibilizarla, tipificarla adecuadamente y fortalecer los sistemas de inspección laboral y protección integral para las trabajadoras domésticas.


